Parte de los integrantes que realizaron la expedición a las míticas cuevas de Pueblo Viejo. Fotografías: Yonny Rodríguez |
Aventura, vértigo y hasta un chapuzón experimentó un grupo de jóvenes en la Expedición a las
Cuevas de Pueblo Viejo,ubicadas cinco kilómetros al norte del Centro
Histórico de Ojojona este domingo.
Hacía no menos de una semana que se había estado convocando a la gente mediante un evento
creado en Facebook para asistir a este espacio histórico enclavado en las
montañas de Ojojona.
La hora de llegada acordada fue las 8:00 de la mañana.
Luego, justo a las 8:30, el grupo partió hacia el lugar portando sendas
mochilas, en cuyo interior se hallaban alimentos,
agua, sogas, linternas y ocote, entre otros utensilios.
Los jóvenes volvieron a experimentar el senderismo camino a Pueblo Viejo. |
Una hora más tarde, el colectivo se encontraba frente a una serie de imponentes montañas y con
la disyuntiva de si tomar un camino de herradura, un tanto lodoso y pedregoso
efecto del chubasco del día sábado, o bien, sumergirse, por un atajo, en el
vientre abundoso de flora propia del páramo.
Una muestra de la paleta de colores que se observa. |
En la medida que avanzaban, los aventureros se
encontraban con diversidad de árboles
como las acacias, indios desnudos, robles, encinos y guayabos, los cuales
le confieren al paisaje un color atractivo y relajante a los ojos.
En el recorrido abunda la verdosidad y los caminos de herradura. |
Media hora después, los jóvenes se encontraban sobre los
hombros de una cuesta que soltaba su serpenteo hasta llegar a no más de un
kilómetro. A esta altura, la coloración del paisaje alternaba entre el verde musgo, pasando por el amarillo
oscurecido, hasta adquirir matices naranjados rojizos.
Hongos que forman parte de la biodiversidad del sitio. |
En tanto, la coloración de la tierra iba del cobrizo hasta entrar en tramos de quebrajoso piedrín blanco.
Esta roca de al menos cinco metros llama la atención. |
A eso de las matutinas 9:45, los ocho expedicionistas
debieron abrir un portón hecho con alambre de púas y trozos de madera de encino
para poder ingresar a la zona donde se
encuentran las cavernas.Desde aquel sitio la caminata duró 25 minutos, entre
sorteo de obstáculos y ascenso a la cúspide de la montaña.
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Los exploradores debieron amarrar una soga para descender. |
Puestos en el destino, lo primero fue inspeccionar los alrededores de las cuevas,
ya que había de buscar un sitio donde amarrar la soga para descender a la boca
de estas. Uno a uno bajó el contingente
explorador. Enseguida sacó las lámparas y el ocote, asimismo, la luz de los
celulares.
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La altura de la bocana de la cueva es de unos ocho metros. |
Con mucha cautela, bajaron los jóvenes. Vale mencionar que el piso estaba un tanto liso a raíz de la sustancia
oscura y pastosa que mana de las ciertas paredes húmedas.
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Cuando los aventureros se disponían a entrar en los túneles. |
El ingreso desde el “lobby”
de la cueva hasta donde convergen los dos túneles interiores le llevó al grupo
unos 10 minutos, auxiliándose por el fuego del ocote, linternas y celulares.Ya en el vientre de las cuevas, los jóvenes
se dispusieron a explorarlas, no sin antes encender una pequeña fogata en
su interior.
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Dentro de la cueva la temperatura baja, por lo cual debe encenderse una fogata. |
Cabe mencionar el frío que se condensa dentro; uno a otro
observaban cómo sus cuerpos exhalaban un denso vapor y reían tras ver erizados
los vellos de sus brazos; todo esto ocurría mientras esquivaban los aletazos de
los asustados murciélagos que huían ante las presencia de extraños.
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Otros visitantes dejaron su autógrafo en señal de su estancia en las cuevas. |
Al final, luego de ascender y descender en las
concavidades de la mole, los chicos volvieron, no sin esfuerzos, a la entrada de
la misma, para reanudar su aventura, que culminaría yendo a bañar a un
cristalino y fresco riachuelo.
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Varios muchachos al momento de grabar su primer nombre en las paredes. |
Almuerzo y chapuzón
Veinte minutos más tarde, los avezados exploradores
llegaban, vía estrechísimos senderos abajo, a orillas de un hermoso riecito, donde sacaron y prepararon sus
alimentos y, posteriormente, se
refrescaron en las empozadas y cristalinas aguas que luego corren hacia la represa La Concepción.
Una de las pozas donde los jóvenes tomaron un baño. |
La estancia en la quebrada duró al menos dos horas. A eso
de las dos y media de la tarde el grupo emprendió el ascenso, bajo leves amenazas de lluvia.
Debemos agregar que dentro
de aquellas aguas todavía se hallan olominas y jutes; unas, pequeños peces
claros con una mancha naranjada en la dorsal, otros, caracoles negros, de los
cuales se cuenta se pueden consumir.
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En estas cristalinas aguas se pueden ver las famosas olominas. |
El viaje de
regreso fue ya más pausado, sin embargo los concurrentes iban felices, diciendo frases como “demasiada aventura en
un día”.
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La fauna también se revela mediante sus reptiles. |
El objetivo de esta primera expedición fue atraer
turistas hacia este sitio, del cual pocos han visitado por ignorancia a este. En
conclusión, es poner en valorlos senderos y atracciones que ofrece todo el
recorrido.
Otra muestra de la belleza en su pleno esplendor. |
No obstante, debemos aclarar que las cuevas están en propiedad privada y,
para el caso, será la municipalidad quien deba hacer gestiones para la
preservación de esta pequeña maravilla natural, y comunicarles a los allegados
que Ojojona no solo es inmuebles patrimoniales, historia colonial y artesanías.
GALERÍA
Por ser un terreno semivirgen, el sitio guarda humus apto para abonar viveros. |
Al momento de descender al patio de Lacueva. |
Estas plantas decidieron que querían habitar en lo alto de una acacia. |
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El suelo cambia de coloración a medida se avanza. |
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Hay al menos dos kilómetros de senderos de este tipo. |
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Diversas clases de hongos se muestran en el camino. |
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La densidad del bosque subtropical es impresionante al llegar a la zona. |
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En el recorrido se suben muchas cuestas, al punto de hallar sitios acantilados. |
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Al fondo se observan los caceríos de Pueblo Viejo y Jiniguare, aldea de Aragua. |
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Este amate se yergue desde un costado de la cueva. |
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La entrada principal al "lobby" de la cueva. Las otras dos están semiaterradas. |
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El grupo llegando a la cueva. Se disponían a descender. |
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Dentro de la cueva se auxiliaron con luz del teléfono móvil. |
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La humedad y el frío impedía que la cámara realizara bien su trabajo. |
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Una de las chicas ascendiendo desde uno de los túneles de la caverna. |
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A inmediaciones de la cueva se pueden realizar campamentos. |
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La belleza que proyectan los sitios aledaños es impresionantemente fresca. |
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En épocas de lluvias, aquí se precipita una cascada, que llega a la cueva. |
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Otro de los lugares aptos para establecer tiendas de campaña. |
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La rebeldía y la belleza juntas, hechas una trenza de lianas. |
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El rojo silvestre de las tunas impresionó a los exploradores. |
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