¿Qué percepción tenemos del graffiti?

  A muchos les puede parecer de mal gusto ver las paredes de las ciudades pintadas con dibujos y letras, tal vez por la idea que se tiene de que tal acción podría responder a actos vandálicos.
  No obstante, hay otras personas que lo ven desde otro punto de vista, es decir, como una manera de haber evolucionado. El humano siempre busca más, no se conforma, por tanto, lo cotidiano le resulta insuficiente y reacciona pintando lienzosen  muros y paredes para proponer algo, un algo que está dentro de sí mismo.

En Honduras, como en todo el mundo, el graffiti sirve como medio de protesta; una especie de guerrilla contra la corrupción.
  El arte del graffiti existe desde principios de la historia del hombre, manifestaciones como las de las cuevas de Lascaux, en Francia, atestiguan cómo se plasmaba con huesos y piedras en las paredes este arte, por lo tanto, no es nuevo, y decimos esto para apagar esa alarma que se enciende cuando se aborda este tema en sociedades como la nuestra.
  Por ejemplo, en la Grecia antigua se han encontrado fragmentos de arcilla que contenían  textos, asimismo, tras excavaciones en Pompeya, se encontró gran cantidad de graffiti, que incluía eslóganes electorales, dibujos y todo tipo de obscenidades.

Lienzo pintado en Lima, Perú, en 2014.
  Así podemos decir también que durante la II Guerra Mundial, el nazismo utilizó las pintadas en las paredes como parte de su maquinaria propagandística para provocar el odio hacia los judíos y disidentes.
  Pese a lo anterior, el graffiti también fue importante para los movimientos de resistencia como método para hacer pública su oposición. Un ejemplo de ello fue La Rosa Blanca, un grupo de estudiantes alemanes que a partir de 1942 manifestó su rechazo a Hitler y a su régimen a través de panfletos y pintadas, hasta que sus miembros fueron detenidos en 1943.

Los antepasados ya usaban graffiti.
De igual forma, estudiantes franceses recurrieron con frecuencia a la técnica del pochoir (término francés para designar el graffiti realizado con plantilla), precursora del actual movimiento del stencil (graffiti con plantilla).
  El actual graffiti comenzó a expresarse a finales de 1970 en Nueva York y Filadelfia, donde artistas como Taki 183, Julio 204, Cat 161 y Cornbread empezaron a pintar sus nombres en paredes o en las estaciones del metro de Manhattan.

ANTES Y DESPUÉS| Las acciones de la AMDC volvieron tristes y desfallecientes las paredes de Tegucigalpa.
  Ya en Honduras la forma de pensar es bien diferente, sobre todo, la de los políticos.Para el caso, hace no menos de un año la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) emprendió el borrado de graffiti inserto en paredes, muros y puentes so pretexto que “estaban limpiando la ciudad”.

Graffiti que muestra a Temis, diosa de la justicia.
  Estas acciones desataron, y no era de esperarse, un alud de críticas en contra de la Alcaldía capitalina y de Octavio Pineda, el asesor municipal y promotor de la avasalladora idea que arrasó, entre otras, con obras alusivas a la mujer que tenían su respectivo permiso y que además habían sido patrocinadas por entes internacionales.
  A esta se le unieron los siempre conservadores grupos de empresarios y hasta cierta fracción de la sociedad civil, que manifestó su total rechazo, ya por no estar adaptados a esta forma de arte, ya por influencias que movían al disgusto.

Personal de la comuna capitalina en plena labor de borrado de graffitis.
Artistas como Doc, Maeztro Urbano, Cariqui y Rootz reaccionaron en aquel entonces ante las acusaciones edilicias surgidas a partir del supuesto que ellos intervenían en los espacios privados, no obstante estos se defendieron explicando que lo hacían con el permiso de la administración anterior.
Por otro lado, este medio de comunicación ha estado consultando a la población respecto de este movimiento urbano, y los resultados de las encuestas arrojan que los jóvenes están de acuerdo, siempre que se respete la propiedad privada y no se grafiteen dibujos obscenos o que atenten contra la moral y las buenas costumbres.

Una pintura parte de la campaña en favor de la legalización de la PAE.
En tanto, los adultos mayores que no crecieron bajo esta influencia se muestran reacios, expresan que tal arte no es menos que una manifestación vandálica heredada de los antisociales; otro sector asiente que los lienzos mediante su fiesta de líneas y colores le confieren alegría a la dictadura del gris, es decir, a las mastodónticas obras de infraestructura que cada día emergen en la capital hondureña.

Aerosol en Valparaíso, Chile.
  Es oportuno repetir que la pareja dispar formada por políticos y artistas nunca se ha llevado bien, por lo que es fácil deducir las acciones que manan de los primeros en mención.
  No hay lugar para dudas que los grafiteros deben ejercer una doble labor, que va desde seguir construyendo su pictórica hasta esforzarse para que la sociedad por fin acepte al graffiti como un arte que le da voz al pueblo mediante los muros, es decir, desaparecer ese concepto de vandalismo que se maneja.

Hermoso lienzo que fue desaparecido por la manguera, el agua y la arena de la Alcaldía capitalina.
  Los artistas callejeros se oponen al sistema de regulación de la comuna capitalina creado después del fuego cruzado que dio a raíz del borrado, y mediante el cual se pretende asignar espacios públicos a los grafiteros. Estos critican esta imposición como un atentado contra la razón de ser del graffiti.
Pese a estas ideas retrógradas que solo expresan una postura de dinosaurios en pleno siglo XXI, algunos centros culturales como el Museo para Identidad Nacional, a fin de asimilar todas las manifestaciones de arte, incorpora en sus exhibiciones contemporáneas al graffiti, de similar manera, la embajada estadounidense canaliza fondos para promoverlo y divulgarlo.

Tren grafiteado en Manhattan, Estados Unidos. Fotos: Cortesías varias.
  Hay tanto por hacer en este país, como reconstruir su sociedad desde sus bases, al mismo tiempo inyectarle a manera de patrimonio mental que el arte no es vandalismo, no es ocio, ni mucho menos perder el tiempo.
  Este día se llevó a efecto el Street Art, una pintada en la salida al oriente hondureño, donde cientos de writers dejaron su huella mediante trazos, un carnaval de colores y pigmentos, para así hacer saber que el arte callejero es liberador, que confiere propiedad para reaccionar contra la realidad actual y contra todo lo que parece establecido por el sistema.

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